Memoria Histórica 26 de junio a 2 de julio
Trataremos de responder en todo aquello que sea posible a necesidades de atención básica no satisfechas en las familias de víctimas en Ordizia
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Trataremos de responder en todo aquello que sea posible a necesidades de atención básica no satisfechas en las familias de víctimas en Ordizia
Uno de nuestros compromisos es el favorecer la cercanía entre víctimas e instituciones mediante el diálogo y la escucha directos.
Mirar al pasado es un deber que nos incumbe a todos y a todas. Pero también es un deber, y también nos incumbe, una mirada preventiva al futuro que garantice la no repetición mediante un proyecto socio-educativo basado en el compromiso inequívoco con la dignidad humana, los derechos humanos y la convivencia
Los socialistas de Ordizia nos hemos comprometido a adoptar una mirada crítica al pasado que deslegitime tanto el recurso al terrorismo, la violencia o cualquier vulneración de derechos humanos como cualquier banalización o negación de las conculcaciones cometidas.
verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición
Nuestro pasado nos exige una reflexión crítica y ética, y muy especialmente al universo político de ETA. Tratar de imponer por la fuerza un proyecto político, vulnerar derechos y libertades básicas –entre ellos el primero y más importante, el derecho a la vida- y utilizar el recurso a la violencia con fines políticos debiera concluir en una autocrítica ética, política y democrática por parte de ese universo político: fue injusto, radicalmente injusto. Un pasado que nos invita también a extraer aprendizajes para el futuro.
5 Durante casi medio siglo ETA, y su pretensión de imponer un proyecto político utilizando la violencia como recurso, constituyó la principal vulneración de derechos y libertades en nuestro país.
Una memoria construida sobre la base de la disciplina histórica, el rigor y método histórico-científico. Historia al servicio de la construcción social de la memoria, memoria al servicio de la verdad.
La Euskadi del futuro ha de ser una Euskadi con memoria. Una memoria construida, en primer lugar, sobre el conocimiento fehaciente de los hechos. Una memoria que cuente los hechos, todos los hechos; qué pasó, por qué pasó, quiénes fueron los responsables, quiénes las víctimas.
Para garantizar la no repetición de ese pasado violento. Y, sobre todo, en clave de aprendizaje, para asentar el futuro sobre bases sólidas: el derecho a la vida, la dignidad de la persona, la protección y la garantía efectiva de los derechos humanos, y la deslegitimación radical de la sinrazón de la violencia.